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12 de abril de 2010

Unos sí y otros no

Mientras Obama se encuentra ocupado elaborando su reforma sanitaria, miles de latinos residentes en Estados Unidos se congregaron el pasado mes de marzo ante el Capitolio exigiendo papeles para todos.
Algunos testimonios de los allí congregados (cerca de 175.000) eran verdaderamente escalofriantes, como el caso de una joven salvadoreña. A la que le costó cerca de cuatro meses (de los que prefiere no hablar) entrar en EE.UU. desde su país natal. “Somos muchos y somos importantes”, es lo que reivindicaba esta joven que desde 2007 reside sin papeles en Washington, lo que la convierte en una ciudadana ilegal.

Seguro que a muchos de los asistentes a la marcha reivindicativa se les pasaba la siguiente pregunta por la cabeza: “Si todos somos americanos, ¿por qué unos sí son ciudadanos de pleno derecho, osea, legales y otros no?”

12 millones de inmigrantes latinos indocumentados residen actualmente en Estados Unidos; crear una reforma migratoria que permita la legalización de los mismos es la nueva tarea que le surge a Obama, aunque ahora esté sumergido en su reforma sanitaria y al final consiga el éxito con ella, después le tocará conquistar otra gran cumbre: la de los indocumentados americanos.

La marcha reivindicativa ante el Capitolio en la que se exigía papeles para todos se planteó para eclipsar los titulares sobre la reforma sanitaria, y lo consiguió, puesto que el mismo día (22 de marzo) junto a la noticia sobre el plan sanitario de Obama aparecía la de la reforma migratoria, de la que aún no se ha conocido ningún avance, aunque el presidente la ha prometido para este año.

Esta reforma es importante y necesaria porque los hispanos son el grupo de población que más deprisa crece en EE.UU.(15,4% de la población) y hace ya más de diez años que superó a la otra gran minoría, los negros (12,4%). Estos inmigrantes necesitan un buen plan sanitario, sí, pero también les es necesario ser ciudadanos legales, con derechos iguales a los de los americanos nacidos en EE.UU.
Las cifras hablan a su favor, por eso, los organizadores creyeron que ha llegado el momento de sacar a la calle la Marcha por América y recordarle al presidente Obama que es hora de que cumpla su promesa electoral de una efectiva reforma migratoria a fondo.


Trailer de la película documental Citizen Me: The Forgotten Class (2010) sobre la inmigración en EE.UU.




Milagros González Arroyo

"Por los pelos"




EE.UU. dio el día 21 de marzo de 2010 un gran paso en cuanto a justicia social se refiere al aprobarse en la Cámara de los Representantes la reforma que brinda a toda la población la asistencia sanitaria subvencionada por el Estado. El programa de Gobierno de Barack Obama obtuvo el respaldo de 219 congresistas, superando la mayoría por tan solo cuatro votos, ya que 212 votaron en contra. Obama consiguió apoyos clave entre los conservadores prometiéndoles que no subvencionaría con dinero público los abortos.

Han sido varios los presidentes estadounidenses que han intentado sacar adelante esta reforma, pero todos fracasaron en su intento. El primero de ellos fue Harry Truman en 1945. Más tarde Johnson en 1966, que al menos logró implantar el sistema público de atención sanitaria para jubilados (Medicare). El tercero fue Richard Nixon, pero los responsables del Partido Republicano se lo impidieron. El cuarto y penúltimo intento lo llevó a cabo Bill Clinton, pero se topó finalmente con el mismo lobby de las grandes aseguradoras al que se ha enfrentado el ejecutivo actual.

Pero gran parte de la culpa de esta victoria la tiene Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, ya que Obama goza de su complicidad y ayudó a convencer a algunos de sus compañeros de partido. Con esta victoria, se inicia una nueva etapa en la presidencia de Obama. Ahora tiene la oportunidad de encarar otras metas como la reforma energética, el cambio de modelo educativo o la implantación de una ley de inmigración, que son algunas de las otras grandes cuestiones de Estado.



Ángela Tezanos Bravo